Cada año vivimos la época navideña como una época de alegría, de preparativos, de ansiedad y de muchos pedidos. Para nosotros no es una época más. Es el momento de darle a cada uno la posibilidad de ser ellos mismo como seres individuales que son, cada uno con sus gustos, sus particularidades y sus ganas de tener algo.
El momento de hacer el pedido de los regalos navideños es muy importante. Sabemos que por más esfuerzo de nuestra parte y amor que reciban de todos nosotros, vivir en una institución algunas veces hace que las personas pierdan identidad, se masifiquen de alguna manera. Somos conscientes de eso y trabajamos duro para que no ocurra.
El hecho de regalarle a cada uno lo que quiere, va más allá del regalo en sí mismo. Es una forma de respetar las individualidades, de respetar el derecho a ser una persona única y a tener deseos y ganas propias. Esto es sumamente importante para nosotros. Porque trabajamos para construir identidad, algo que muchas veces les es negado a las personas con discapacidad. Parece que por ser discapacitados no puedan tener gustos ni ganas de algo.
También nos encanta hacer nuestros propios adornos, arreglos para las mesas y el arbolito. Además es una forma de ejercitar la concentración, la motricidad fina y compartir un rato entre todos.



















