Ya les contamos meses anteriores sobre nuestro proyecto de la huerta propia.
Comenzamos con algo pequeño, armando los plantines y fertilizando la tierra. De a poquito fuimos trasladando los plantines, con mucho cuidado para que todos pudiesen crecer en la tierra. Todos en el centro fuimos participando y colaborando ocn la huerta, viendo el crecimiento de cada una de las semillas que habíamos sembrado.
A medida que iban creciendo, fuimos involucrando más chicos en el proyecto que iban experimentando como su trabajo y dedicación iba dando sus frutos.
Con este proyecto nos hemos planteado varios objetivos, que vamos cumpliendo!
Por un lado el objetivo de que los chicos tengan una actividad relacionada con la naturaleza. Durante todos estos meses, como consecuencia de la emergencia sanitaria, los paseos y salidas se vieron suspendidas. Poder trabajar la huerta ha sido una forma de mantener contacto con la naturaleza, las plantas y el medio ambiente.
También hemos logrado a partir de esta actividad, que muchos sientan un compromiso por cuidar de otro. El hecho de tener que regar la huerta, cuidarla etc es un motivo para que se sientan responsables de mantener las plantas con vida. Esto provoca además la satisfacción y la autorrealización al ver que son capaces de lograrlo.
¡Finalmente llegó el momento de cosechar!
Las lechugas han sido las primeras en cosecharse y las hemos usado para preparar una rica chorizada. Ha sido una experiencia muy motivadora para todos.
















