Al igual que el resto de los niños y adolescentes de nuestro país, los chicos del Centro vieron suspendidas sus actividades educativas a partir del 13 de marzo, cuando se decretó la emergencia sanitaria.
Esto llevó a reorganizar las rutinas, pensar en nuevas estrategias e intentar que cada uno de los días fuese diferente.
Para eso los educadores trabajaron en diferentes propuestas que por un lado los mantenía entretenidos y por otro mantenían la rutina de dedicar un rato del día a hacer tareas donde ejercitar la concentración, el razonamiento, la lectura y la escritura.
El trabajo que se hace en el centro y en cada una de las instituciones a las que concurren los chicos es muy arduo y se debió para que no perder todo lo logrado hasta ahora.
Algunos tuvieron clase con la maestra por videoconferencia. Estaban felices de volver a verla, escucharla y seguir trabajando mucho con el apoyo de los educadores para que a pesar de las dificultades, éste sea un gran año de aprendizajes. Otros recibían los deberes o las propuestas de los diferentes centros de estudio.
Por otro lado también fue necesario explicarles acerca del Coronavirus, que entiendan cuál es la situación, por qué tenían que quedare en casa para cuidarse y cuidar a los demás, qué medidas de higiene tomar, etc.
A cuatro meses de aquel 13 de marzo, casi todos los chicos han retomado las actividades presenciales. Hemos tenido un excelente retorno, tomando todos los recaudos necesarios pero con la convicción de siempre de que es fundamental la inserción social y educativa de todos ellos para potenciar sus capacidades y lograr que alcancen su máximo potencial en todo lo que se propongan.











